Conclusión de La gloria encontrada en el desierto.

Es increíble para mí el haber podido escribir este corto libro pero tan cercano a mi alma, pues realmente es el libro desde donde comparto más anécdotas personales, y más que anécdotas: más de mi jornada de peregrina por mi desierto de la vida hacia mi Patria Celestial. Realmente, se que ha sido de Dios el poderlo escribir, y aún, me ha costado el poderlo escribir, pues desde que lo inicié tuve ataques fuertes en mi salud, aún con impedimentos para poder escribir-literalmente, pero mayor es mi Cristo, y puedo decir u.n.a. vez más EBENENZER, hasta aquí me ayudó Jehová.

Hay tanto que quisiera poder compartir contigo y dejarte, pero, no hay mejor palabra que La Palabra, y es en verdad, Ella, la que me inspiró a escribir: La Gloria Encontrada en el Desierto. Verás, un día, el Glorioso Espíritu Santo, me llevó a Deuteronomio 8:2, que dice: “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.”  Y para serte completamente honesta pensé wow! Esta ha sido la mayor parte de mi vida! Pero en medio del desierto, de la aflicción, de las pruebas, El Señor ha estado conmigo, pues Él estaba obrando en mí, para sacar lo había en mi corazón (Él ya lo sabía, pero yo no!) y necesitaba purificarme (que conste que sigo en un proceso sin fin jejeje) y para ver si en medio del desierto, yo había de guardar o no sus mandamientos; si le seguiría obedeciendo viera yo o no las respuestas a mis oraciones!

Wow.

Que interesantes los caminos de mi Cristo! Son paradójicamente bellos!

Esa es la gloria encontrada en el desierto.

Pero sabes? El pasaje continua, mira:

Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no  conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole. Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien;” (Deut. 8:3-16 RV60)

Sí, mi querido (a) amigo (a), el desierto, cualquiera que sea su tipo, es duro, pero, si Jehová el Dios de Israel, te permite que pases por el, así como: “Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre” así mismo te sustentará; así mismo te llenará de Su Presencia, de Su fortaleza, de Su paz, de Su gozo, de Su Amor, de Su Espíritu Santo, de Su Unción, te iluminará, te hablará a tu ser, y te enseñará el camino por el cual debes de andar. Esto, no quiere decir que te sacará inmediatamente del desierto; algunas veces nunca te sacará del desierto, pero, sí te garantiza que jamás estarás solo (a) en el desierto, pues El Dios de Israel, Jehová de los ejércitos, estará contigo, sustentandote, amándote, probándote, y haciendo de ti su obra maestra, para qué, como dice el versículo 16: “que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien;”

Por lo tanto, disfruta, mi querido(a) amigo (a) peregrino, de esta travesía por el desierto, no te desanimes, no desmayes, sino, levanta tu cabeza, pon tus ojos en Aquel que inició y culminó la Carrera de la fe, y vive por los siglos de los siglos, y viene pronto por ti y por mí. Así que, no descuidemos de nuestra Cuidadanía Celestial, vivamos en santidad progresiva, sabiendo que muy pronto, llegaremos a Puerto Seguro. Entonces, obedezcamos Sus mandamientos, y sigamos como viendo al Invisible, aún contra las tormentas de arena, pues Aquel que creó todo lo que existe está con nosotros.

Dios te bendiga mientras disfrutas de la gloria encontrada en el desierto.

Débora Bojórquez.

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