En la Recta Final-Introducción

En la rectaDía 1

introducción

En.la.recta.final. ¿Puedes sentirlo en el ambiente? ¿Lo respiras? ¿Sientes esa urgencia en tu espíritu por orar más? ¿Te llama El Glorioso Espíritu Santo a santificarte más y más y más, día a día, porqué es el tiempo de velar [con urgencia], pues el Día Bendito de nuestra Redención es inminente?!

Sentada en nuestro sofá azúl estilo vintage, con solamente el ruido del silencio, y disfrutando de las horas antes del amanecer, pienso: ¿Habremos hecho lo suficiente para compartir de Cristo con otros? ¿Nos habremos sacrificado hasta más no poder con tal de que otros escuchasen, aprendiesen, de La Palabra? ¿Habremos utilizado-como dice mi padre el Rev. Lisandro Bojórquez-nuestros dones en amor para servir a todos? ¿Los habremos multiplicado o enterrado? ¿Cuáles serán las palabras que escucharemos del Señor de la Mies cuando le veamos: ‘bien, buen siervo y fiel…será una situación desgarradora como la del siervo malo de la parábola de los diez talentos: “…Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mat.25:26-30)

Y, ¿qué de aquel creyente que esté siendo negligente con el cuidado de su Salvación? ¡Qué tristeza haber tenido todo y haberlo perdido por la basura del pecado!

Mi espíritu tiene una carga y es: que tú y yo, cuando el Cordero que fue inmolado (posicionalmente) desde la eternidad, por Amor a ti y a mí, de la órden bendita al ángel para que suene la trompeta, y como dice Pablo, inspirado por el Glorioso Espíritu Santo en 1 Tes. 4:16-17 (RV60): “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” 

¡Aleluya! Cristo viene por Su Iglesia! El Día de nuestra Redención está cerca, más cerca que nunca. Estamos “en los días de Noé” (“Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.”-Lcs. 17:27); estamos viviendo en el principio de dolores, ese momento donde “la labor de parto” es dura, hay gemir, hay dolor en incremento, pero anuncia, la llegada de “La Vida”, en este caso: nos anuncia, la llegada de El Logos, La Vida misma, por Su Novia Santa y sin mancha, para encontrarnos con Él en las nubes, y llevarnos a Puerto Seguro, y disfrutar de La Plenitud de nuestra Salvación en nuestro ser tricótomo, todo, mientras vemos cumplida la Esperanza Bendita de la Vida Eterna.

Por lo tanto, mi amigo(a) peregrino, ánimo, ya estamos en la recta final. Mi amigo(a) atleta de la Carrera-de-la-Fe, estamos a punto de recibir la corona de victoria-para luego tirarla a los pies del Único Digno de toda honra, de toda gloria, de todo honor: Aquel que venció a la muerte, al hades, y compró a Precio de Su Sangre la Redención de la humanidad: Jesucristo, el Dios-Hombre-Glorificado.

Por lo tanto, mi amigo(a) gladiador, que quizás siente que está luchando en ese anfiteatro romano de la vida: sigue luchando. Aunque tu pelea sea de la cuarta y la más difícil, alza tus ojos, y fija tu mirada en “Jesús, El Autor y Consumador de la Fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”(Heb. 12:2)

Sigamos adelante. Ya.falta.poco. No retrocedamos. No hagamos pausa. No nos detengamos ni para descansar. No desmayemos. De aquí hasta que veamos a Aquel a Quien le trasparon los clavos y la lanza, el calor del horno a.u.m.e.n.t.a.r.á aún más, pero así como Aquel que estuvo EN el horno recalentado de Nabucodonozor con los 3 amigos de Daniel, así también, estará contigo, EN el horno hasta que sea el Día que le veamos cara-a-cara.

Lo más importante en esta vida NO es ser rescatados de las pruebas. Lo más importante en esta vida es GUARDAR y CRECER EN LA FE en medio y a pesar de las pruebas. Entonces, y sólo entonces, llegaremos a la Recta Final.

Eso sí, como dijo Erich Sauer en su libro: “En la Palestra de la Fe”: “El que no quiere correr en la carrera, ya ha renunciado desde el principio al premio de la victoria.”

¿Qué harás: renunciarás por las pruebas, enfermedades, problemas económicos, familiares, situaciones abrumadores, soledades, traiciones? o ¿Seguirás firme y adelante, velando y perseverando en la fe y santidad, sabiendo que estamos en la Recta Final? Tú decides.

Dios te bendiga.

Débora Bojórquez

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