la gloria encontrada [en el desierto] de las preguntas sin respuesta

 

La gloria encontrada-4Te ha pasado alguna vez, que has estado atravesando por alguna situación difícil de digerir, por alguna tristeza a tu alma, por algún valle oscuro sin aparente salida, donde, las mismas situaciones que estás atravesando, te han impulsado por medio del dolor en tu alma, a hacerte preguntas y aún quizás, a hacerle preguntas a nuestro Señor Sabio, Soberano, y Fiel?

Y que tal, de aquellos momentos donde has hecho las preguntas, esas interrogantes que parecieran que carcomen tu alma, tu lógica humana, tu razonamiento- y aún, quizá, solamente quizá pareciera que tienen el potencial de dañar tu fe?! – y la respuesta a esas interrogantes llenas de dolor…no.llega? Qué pasa cuando aunque hemos intercedido, hemos gemido, hemos aún ayunado, y…la respuesta es un s.i.l.e.n.c.i.o? O un : “e.s.p.e.r.a.”? O la respuesta NO es la respuesta a nuestras interrogantes, sino, una “respuesta tipo la que Job” escuchó después de haber interrogado al Señor en medio de su dolor y crisis de fe?

Yo recuerdo como si fuese un mal sueño ya…un recuerdo d.i.s.t.a.n.t.e. y surreal, un momento en mi vida, donde estaba atravezando por lo que a mis ojos limitados, parecía era un “infierno” lleno de dolor, soledad, interrogantes que carcomían mi interior, y sin aparente salida…era sin lugar a duda, una época dura para mi, pero, donde yo sin saberlo, en medio de mis lágrimas y soledad, El Señor, en Su Soberanía, estaba usando mi dolor presente en ese momento, para moldearme, para trabajar en mi fe, y en mi “telescopio de la vida”, para llevarme poco-a-poco, a ver bajo un diferente lente aún los dolores inimaginables al alma de una persona.

Me recuerdo, cuando una madrugada, tuve un sueño corto pero poderoso y fue así: “estaba soñando y veía un cuadro negro…todo era de un negro profundo…pero, en medio de esa densa oscuridad, sin la más mínima luz, oí una voz-que yo sabía que era El Señor hablándome-y me decía: ‘Hay un propósito por el cual están en ________’ (el nombre de la cuidad donde me encontraba en ese momento).” Y, en ese instante, me desperté. Recuerdo que abrí mis ojos, y sentí que los abrí grandes, grandes (más de lo que naturalmente son 😉 jejeje) y comencé a asimilar el sueño. Sabía sin lugar a duda que era mi Señor quien me estaba hablando, pero también sabía el dolor tan espantoso que estaba viviendo en aquella cuidad.

Los días y meses fueron pasando…las agujas del reloj pasaron cobrándome más dolor y lágrimas…y el propósito por el cual El Señor me había hablado en sueño por el cual yo había vivído en aquella cuidad, estaba cubierto por la neblina de mi alma adolorida y herida. Cambié de cuidad, cambié de país, y mi alma seguía con la sed de las preguntas sin respuesta. Cuando sucedieron dos eventos diferentes:

#1: En medio de lo que ahora parecía mi alma endurecida por el dolor y las preguntas sin aparente respuesta, leí a Job y su discurso lleno de dolor y preguntas para con nuestro Señor Todopoderoso y Soberano…leí t.o.d.o. su discurso…cuando…de repente, llegué al momento cúspide y crucial: el momento en que El Señor, le respondió al mortal Job: (es larga pero por favor léela…)

Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo:

¿Quién es ése que oscurece el consejo

Con palabras sin sabiduría?

Ahora ciñe como varón tus lomos;

Yo te preguntaré, y tú me contestarás.

¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?

Házmelo saber, si tienes inteligencia.

¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?

¿O quién extendió sobre ella cordel?

¿Sobre qué están fundadas sus bases?

¿O quién puso su piedra angular,

Cuando alababan todas las estrellas del alba,

Y se regocijaban todos los hijos de Dios?

¿Quién encerró con puertas el mar,

Cuando se derramaba saliéndose de su seno,

Cuando puse yo nubes por vestidura suya,

Y por su faja oscuridad,

Y establecí sobre él mi decreto,

Le puse puertas y cerrojo,

Y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante,

Y ahí parará el orgullo de tus olas?

¿Has mandado tú a la mañana en tus días?

¿Has mostrado al alba su lugar,

Para que ocupe los fines de la tierra,

Y para que sean sacudidos de ella los impíos?

Ella muda luego de aspecto como barro bajo el sello,

Y viene a estar como con vestidura;

Mas la luz de los impíos es quitada de ellos,

Y el brazo enaltecido es quebrantado.

¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar,

Y has andado escudriñando el abismo?

¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte,

Y has visto las puertas de la sombra de muerte?

¿Has considerado tú hasta las anchuras de la tierra?

Declara si sabes todo esto….

¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve,

O has visto los tesoros del granizo,

Que tengo reservados para el tiempo de angustia,

Para el día de la guerra y de la batalla?

¿Por qué camino se reparte la luz,

Y se esparce el viento solano sobre la tierra?

¿Quién repartió conducto al turbión,

Y camino a los relámpagos y truenos,

Haciendo llover sobre la tierra deshabitada,

Sobre el desierto, donde no hay hombre,

Para saciar la tierra desierta e inculta,

Y para hacer brotar la tierna hierba?

¿Tiene la lluvia padre?

¿O quién engendró las gotas del rocío?

¿De qué vientre salió el hielo?

Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró?

Las aguas se endurecen a manera de piedra,

Y se congela la faz del abismo.

¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades,

O desatarás las ligaduras de Orión?

¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos,

O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?

¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos?

¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?

¿Alzarás tú a las nubes tu voz,

Para que te cubra muchedumbre de aguas?

¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan?

¿Y te dirán ellos: Henos aquí?

¿Quién puso la sabiduría en el corazón?

¿O quién dio al espíritu inteligencia?

¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría?

Y los odres de los cielos, ¿quién los hace inclinar,

Cuando el polvo se ha convertido en dureza,

Y los terrones se han pegado unos con otros?

¿Cazarás tú la presa para el león?

¿Saciarás el hambre de los leoncillos,

Cuando están echados en las cuevas,

O se están en sus guaridas para acechar?

¿Quién prepara al cuervo su alimento,

Cuando sus polluelos claman a Dios,

Y andan errantes por falta de comida?

(Job 38; en el cap. 39 contínua también…)

Y concluye Jehová Su respuesta para Job en el capítulo 40:1 y 2 de esta manaera:

“Además respondió Jehová a Job, y dijo:

¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?

El que disputa con Dios, responda a esto.”

W.o.w.

Sin palabras, cierto?!

Entonces, fue aquí, en este momento #1, donde El Señor me llamó mi atención, y me enseñó varias cosas :

  1. Él es Soberano y hace como a Él le parezca mejor
  2. Jehová NUNCA le respondió a Job el “porqué de su dolor y tragedias”…
  3. Jehová SÍ le respondió a Job ENFOCANDO SU TELESCOPIO en la Majestad del Señor y Dios Todopoderoso y eternamente sabio.
  4. Jehová, le enseñó a Job y a mi “la Jobcita” (jejej) que es necedad, no es sabio, contender con el Ominipotente, ni interrogarle, ni cuestionar Sus designios, pues, quién es el hombre, quién es un simple mortal para cuestionar al Logos, al Creador y Sustentador del universo y a la Sabiduría de Dios mismo?!

Y, por si te estás preguntando…el momento #2 fue en una prédica de domingo, sentada en la primera fila de la iglesia, en un culto de las 9 a.m. , escuchando a mi padre predicar con unción -como siempre-ya en la conclusión, recuerdo que esa vez él se bajó del altar, y con el micrófono en mano, el dijo, el propósito en medio del dolor: “para ser un soldado de Cristo se necesita pasar por momentos duros que nos entrenen para servirle a El Señor como todo un soldado”. En ese instante, El Señor habló a mi mente y me dijo c.l.a.r.a.m.e.n.t.e.: “ESE, ERA EL PROPÓSITO POR EL CUAL ESTABÁS EN _________ (la cuidad aquella…)”.

Aún suspiro al escribirte esto. Fue tan fuerte y poderoso que hasta en esta madrugada, mi corazón parece latir a un ritmo diferente al recordar la infinita misericordia de mi Todopoderoso, Omnisciente, Sabio, y Misericordioso Dios y Señor para conmigo. Pero sabes? Él es igualmente misericordioso con c.a.d.a. uno de nosotros también. Y es por ello, que te quiero dejar con esto en este día:

Si has estado -y continuas estando-pasando por momentos difíciles, llenos de dolor, de duda -a causa del dolor; de interrogantes sin respuesta, te digo: “Hay.un.propósito. por el cuál estás pasando por el desierto de las preguntas sin respuesta: para forjar en ti el carácter de un soldado de Cristo, y servirle al Señor y Dios, con determinación, resiliencia, y una fe inquebrantable en Cristo, el Rey y Señor”.

Es cierto, el dolor tiene la capacidad de destrozarnos aún integralmente…pero…únicamente si se lo permitimos. Como también, el dolor, tiene la capacidad de convertirse en un instrumento PODEROSO en las manos de nuestro Dios Soberano y Eternamente Sabio, para hacer de ti y de mi, soldados entrenados en el dolor y el desierto de las preguntas sin respuesta, para amar, servir, y proclamar a Cristo Jesús, Aquel que tiene el poder de calmar la tempestad con el solo poder de Su voz, así como también, Aquel, que tiene el poder de hacer del hombre y de la mujer que así se lo permita, soldados de fe firme, aún cuando la tempestad y los vientos contrarios azotan nuestra alma.

Solamente, en medio de tu desierto de las preguntas sin respuesta, recuerda las palabras del Señor mismo: “¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío.”-Job 41:11

Y por último, mira lo que Pablo nos dice también al respecto: “ !!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”-Rom. 11:33-36

Por lo tanto, no permitamos que el dolor al alma nos impida encontrar la gloria en el desierto de las preguntas sin respuesta…sino, utilicemos ese dolor para poder re-enfocar nuestro telescopio y poner el lente de la perspectiva eterna: viendo, en medio del dolor sin respuesta, la Majestad, Sabiduría, Soberanía, y Poder de nuestro Dios Eterno, el Varón de Dolores y experimentado en quebrantos, por Amor a ti y a mí.

Que Jesucristo el Justo, conforte tu ser mientras encuentras la gloria en el desierto de las preguntas sin respuestas. Ánimo. Hay un propósito en medio del dolor y de las preguntas sin respuestas. Solamente espera en Él.

Dios te bendiga.

Tu compañera en este peregrinaje hacia nuestro Hogar,

Débora Bojórquez

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