En la Recta Final…se lucha por permanecer en fidelidad a Cristo

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“No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”-Apoc. 2:10

Sé fiel hasta la muerte.

¿Qué es lo quenos está diciendo el Señor Jesucristo mismo, y Él resucitado, en este versículo?

No temas…lo que vas a padecer.

Seremos probados.

Una tribulación limitada.

PERO….en medio de todo, el Señor le MANDA IMPERATIVAMENTE a la Iglesia, al creyente que está en la Recta Final: Sé fiel…hasta la muerte. En otras palabras, a cualquier costo, sea la tribulación que sea que se levante para arremeter contra el creyente…tú y yo, DEBEMOS de ser fiel hasta el final.

Y, ¿cuál será el resultado de haber luchado por permanecer en fidelidad a Cristo? El Señor mismo nos dará la corona de victoria, la corona de la vida.

Pero, si observamos al leer nuevamente el versículo, el Señor Jesucristo inicia estas palabras con otra orden: “No temas…”; en otras palabras: ‘no te espantes’, ‘no tengas miedo’; ‘que tu corazón no se turbe’ por…. “…lo que vas a padecer”.

Si notamos, Jesucristo está garantizándonos que vamos a sufrir, y como resultado, seremos probados y pasaremos por una tribulación de un tiempo limitado (10 días). Claro, que este tiempo ‘limitado’ pueda ser días literal o años o todo el resto de nuestra vida de este lado de la eternidad…pero, para poder verdaderamente luchar de una manera efectiva, y lograr nuestro objetivo, que es: permanecerle fiel a Cristo Jesús mientras estamos en la Recta Final, y lleguemos a la Meta, tú y yo, debemos de estar confiados, descansar, permitir que el Glorioso Espíritu Santo nos llene de Su Paz, y saber que para poder recibir la corona de victoria, la corona de la vida, habremos tenido que pasar por situaciones dolorosas, incómodas, tristes, y tribulaciones…pero si mantenemos la mirada en Cristo, si vemos al Varón de dolores, experimentado en quebrantos, en lugar de ver la tribulación; si vemos que el Hijo del Hombre está con nosotros en el horno; si vemos Sus propósitos eternos en medio del dolor de la prueba…entonces, lucharemos como los gladiadores que hemos sido llamados a ser. Gladiadores de la última batalla. Atletas que dejan las comodidades de la vida, con tal de correr con excelencia, y ganar la batalla que tienen por delante. Si esto hacemos, seremos de aquellos que luchan por permanecerle fiel a Cristo contra el temor, aún contra las adversidad, contra la basura del pecado, contra los ataques del infierno mismo que se levanten contra nosotros…y contra todo pronóstico, seguiremos firmes, anclados en la Roca inconmovible de los siglos: Cristo el Señor. Entonces, cuando nos toque llegar al último tramo de la carrera de la fe, cuando estemos a pasitos de concluir la Recta Final, y demos el último paso, el último respiro, el último abrir y cerrar de nuestros ojos terrenales, escucharemos las dulces palabras del Pastor de nuestras almas,Jesucristo, decirnos: “Bien buen siervo y fiel…” PERO, si permitimos que nuestra vista se nuble a causa de la tribulación; si permitimos que nuestra alma se turbe por el diario vivir; si permitimos que nuestros oídos escuchen ‘otro evangelio’ que no es El Evangelio del Señor Jesucristo, entonces, nuestra fidelidad se verá manchada y nuestros sentidos se extraviaran, no tendremos el Discernimiento del Glorioso Espíritu Santo, que nos guie en el día a día, y como consecuencia fatal: habremos errado al blanco y no llegaremos a Puerto Seguro. Mira lo que dice Pablo a los Corintios:

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.”-2 Cor. 11:3 

Y verás, “extraviados” en griego significa: “arruinar, corromper, destruir, seducir”

Y, ¿qué pasaría si nuestros sentidos son extraviados? Perderemos la carrera a causa de la INFIDELIDAD a Cristo por medio de nuestros sentidos y accionar que han sido seducidos, corrompidos, por la enfatuación hacia el pecado, el mundo, y sus pseudo-placeres. ¿Y la recta final? Será una calle, un tramo, una palestra, que un día distante estuvimos a.punto.de.terminar. pero que erramos al Blanco por haber visto como más importante, más valioso, más interesante y llamativo, los pseudo-placeres del pecado, cambiando La Verdad y La Vida Eterna que nos había sido dada, por la mentira y la condenación eterna.

Por lo tanto, velemos, estemos en un estado de “alerta máxima”;  desechemos todo pecado que nos asedia, que nos quiere cazar como a una presa, huyamos de las tentaciones, desechemos la manera de pensar del mundo, y abracemos La Verdad Infalible de La Palabra. Permanezcamos en santidad día a día, hoy más que ayer, y anhelemos como peregrinos sedientos en un desierto, el Agua de Vida, Cristo el Señor. Anhelemos Su Presencia. Anhelemos platicar con Él en oración. Anhelemos Meditar (reflexionar) en Su Palabra. Anhelemos serle fiel. 

Si esto hacemos, cuidaremos de nuestra Salvación y concluiremos esta Recta Final en fidelidad a Cristo y en victoria, habiendo valorado el Regalo de Dios para contigo y conmigo: La Vida Eterna.

Como siempre, la cuestión es: ¿lucharemos con permanecer en fidelidad a Cristo? O ¿Permitiremos que nuestros sentidos sean extraviados de la sincera fidelidad a Cristo?

Tú y yo somos los que decidimos el desenlace de esta Recta Final.

Dios te bendiga.

Débora Bojórquez

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